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sábado, 3 de junio de 2017

¿Moralizamos?

¡Feliz sábado!
Ya va quedando menos para las vacaciones, ¿eh? Como muchos estamos aún trabajando y/o estudiando duro, el relato de hoy es breve.
Se trata del reto 36 de Literup: "haz una historia que tenga al final una frase moralizante a modo de fábula".
No soy yo muy de moralejas, aquí he hecho lo que he podido. Por lo menos, no os robará mucho tiempo.
¡Pasen y lean!

Qué bien huele. Me muero por probar su sangre. Tanta es la pasión que despierta en mí esta joven de nívea piel y sonrojadas mejillas, que no me he separado de ella en todo el día.
A pesar de que sé ocultarme bien cuando me lo propongo, ella se ha percatado hace rato de mi presencia. Qué más da. No logrará librarse de mí con facilidad, mi obstinación por catarla podrá más que sus vanas protecciones.
Me la encontré esta mañana, mientras emprendía un vuelo matutino. Enseguida me sentí atraída por su fragancia, prometía un sabor delicioso. Me acerqué a ella por la espalda, pero se movía demasiado y no pude conseguir mi objetivo.
Lo bueno se hace esperar, dicen. Desde luego, en este caso es cierto. A lo largo del día se las ha arreglado para privarme de mi satisfacción. Es muy activa, y no parece ser de las que se dejan morder como si nada. Intentar un ataque ahora supondría un riesgo innecesario.
Pero soy paciente. Ha anochecido, y la joven va a dormir. Cuento con que baje la guardia, y aprovecharé ese momento para probar su sangre.
Ha apagado la luz, lo que para mí no es un problema. Me aproximo, excitada ante lo que se avecina. Me poso sobre su brazo desnudo.
¡PAF!

Pues no estaba dormida. Ya me lo advirtieron; que la vida del mosquito es breve, y si no quieres que lo sea más, no debes molestar a la gente.

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