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sábado, 7 de enero de 2017

El primero sin P

¡Feliz sábado!
¿Han sido generosos los Reyes? ¡Os han traído muchos libros? Espero que sí.
He vuelto a retomar el blog, ya que ayer pude comunicar a la afortunada ganadora del concurso su victoria. El premio está en camino. A los demás, como se suele decir, lo importante es participar. Siempre podéis conseguir el libro LA BÚSQUEDA DE LOS DIOSES haciendo click en el banner de aquí al lado.
Ya iba tocando retomar los relatos para El Libro del Escritor, que este año han vuelto con nuevos y más complicados retos. Como hice el año pasado, elegiré el orden que me vaya pareciendo mejor, sobre la marcha. Hoy se trata del número 20: "realiza un texto en el que no aparezca en ningún momento la letra ‘p’".
Menos mal que era la p y no una vocal, lo que lo habría complicado aún más. De todas formas, tuve que darle un par de repasos para asegurarme de que no se me había colado ninguna (y, quién sabe, a lo mejor incluso así lo han hecho. Las p son escurridizas y se camuflan que da gusto).
Aprovecho estas líneas previas para desahogarme antes de adentrarme en el relato: puede, porque, para, por, derrapar, tampoco.
¡Pasen y lean!


EL EVENTO

Todas las carreteras se asemejaban entre sí. Los segundos huían, y la tensión aumentaba. Llegaba tarde al momento más crucial de mi existencia.

Detuve el coche con brusquedad; ante mí solo había un muro insalvable. Debía retroceder, mas, ¿hacia dónde? Tenía la sensación de haber recorrido todas las calles y caminos de los alrededores. Hasta había cruzado un bosque en el que, se decía, habitaban osos y jabalíes salvajes. Comenzaba a inquietarme como nunca antes en toda mi vida. Me imaginaba a todos los que me aguardaban en el destino que no lograba hallar. Sus caras de enfado y resignación ante mi inexistente sentido de la orientación eran una realidad en mi cabeza, una realidad que no hacía más que aumentar mi desazón. Algunos habían venido desde la otra esquina del mundo solo a causa del evento. No les haría ninguna gracia que se cancelase.
Maniobré con el objetivo de girar el vehículo y volver a la carretera que acababa de abandonar. Mi sistema de navegación no funcionaba, ya que en la zona no había cobertura. Hacía horas que no se veía un alma que me indicase la ruta adecuada, ni siquiera en la aldea que había dejado atrás. La falta de habitantes resultaba extraña, mas no tenía un momento que gastar en cavilaciones. Tal vez una enfermedad incurable había terminado con sus habitantes; me daba igual. Si llegaba tarde, sería mi fin.
El coche avanzó a lo largo de aquel camino ya conocido, idéntico a los que había cruzado durante casi toda la mañana. Caí en la cuenta de que había salido al amanecer, y el sol se hallaba en su cénit. Me iban a liquidar entre todos. Eso, si el Mayor no lo hacía antes. Faltar a semejante cita se consideraba un error inexcusable, una falta que no se remediaría ni con el castigo más cruel. Llegar tarde era incluso más grave que ausentarse. Aún así, no sabía ni siquiera cómo ir a mi casa. Y, quién sabía, tal vez mis cálculos estuviesen equivocados y aún consiguiese de llegar a la hora convenida. Deseé estar errada en algo más que en mis intentos de orientación.
Llegué una vez más a la aldea desierta. Entonces los vi venir, desde el otro lado de la carretera. Surgieron de súbito, y solo logré gritar y frenar en seco. La calzada debía estar húmeda tras las largas jornadas de lluvia que se habían sucedido a lo largo de la semana; el vehículo dio un giro violento y me estrellé contra la masa de gente enfurecida que se dirigía hacia mí, con tan mala suerte que fui a chocar de lleno contra el Mayor.
Creo que fue bonito de ver, al menos desde fuera. Él realizó unos cuantos tirabuzones, mientras que yo efectué una salida directa contra la cristalera de la iglesia de enfrente. Ninguno de los dos habíamos volado nunca tan alto, y nuestras trayectorias resultaron excelentes acrobacias, dignas del mejor artista circense.

Ya he asumido que mi gran día se ha ido al garete. Aunque me consuela saber que la muerte es mejor que el castigo que habría ocasionado mi tardanza, no imaginaba esto cuando salí de casa esta mañana. Y seguro que el Mayor, menos todavía.

7 comentarios:

  1. Muy buen ejercicio para bucar sinónimos :)

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  2. Muy buen ejercicio para bucar sinónimos :)

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    1. ¡Y tanto! Pero incluso con ellos las eché de menos, la vida sin p es... "comlicada" ;)

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  3. Como siempre genial y un final sorprendente. Este reto es uno de los que llamaron la atención cuando vi los de este año.

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    1. ¡Gracias! A mí también, por eso fue de primero. Por eso, y porque me apetecía jugar un poco, más que crear una historia alucinante :)

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  4. ¡Hola!
    Ay yo soy muy tradicional y empiezo por el primero. Tanto, que ni me había leído todos los que hay, yo voy a la aventura jaja Va a ser difícil hacer este reto cuando me toque pero a ti te ha quedado muy bien! Que yo sepa no se te ha colado ninguna P jajaja Estaré atenta a tus próximos relatos del reto, yo también participo y estás más que invitada a pasarte por los míos :) ¡Besitos sonámbulos! ★🌙

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    1. ¡Hola, Aída! Muchas gracias, por supuesto que me pasaré por tu blog. Yo empiezo por los que me van apeteciendo, y lo que me pasó el año pasado por hacerlo así es que al final me quedaban los "peores" (más difíciles, o que menos me gustaban)...

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