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viernes, 18 de noviembre de 2016

Nada más importa

¡Feliz viernes!
Ya que avanzo a tan buen ritmo en el NaNoWriMo, me he permitido escapar una vez más de la Ciudad Subterránea (nombre temporal) en la que se sitúa buena parte de la novela, para traeros un nuevo relato. Es el reto 5 de El Libro del Escritor: "escribe una historia con tu canción favorita como argumento".
Como es comprensible, soy incapaz de escoger una sola canción favorita, ni siquiera un solo grupo; me gustan demasiados, hay grandes artistas y temas que merecerían ocupar mi primer puesto. Así que me he decantado por UNA DE MIS FAVORITAS, no sé si es la que más, pero me apetecía rendir un homenaje a uno de los que, en mi opinión, se cuenta entre los mejores grupos de la Historia. Y lo hago en el día de hoy porque sale a la venta su nuevo disco:
Hardwired... to self-destruct, de METALLICA.
La canción escogida es una de las más míticas de la banda estadounidense, la cual sigue poniéndome los pelos como escarpias cada vez que la escucho (y creedme, lo he hecho muuuchas veces, nunca son demasiadas): Nothing else matters.
Seguro que mi relato es incapaz de generar la emoción que inspira este tema, ya que lo que consiguen ellos es algo sobrenatural. Pero espero al menos que sirva como humilde homenaje.
¡Pasen y lean!

NADA MÁS IMPORTA
Estoy en el que sin duda será el concierto de mi vida. Es lo único bueno de esta misión. He tenido la posibilidad de ver a Metallica en directo. Siempre me han gustado, pero esto es otra cosa. No tengo palabras para describir lo que me transmiten desde ahí, su escenario.
Y ahí está. No podía faltar. En cuanto suenan los primeros acordes, pienso en  Diana. Es nuestra canción, desde que sonó en aquel bar en el que charlamos por primera vez.
Nada más importa.
Entonces yo no era más que un becario inexperto en las oficinas del Gobierno. Ella, una idealista estudiante de periodismo que insistía en hablar con el Presidente. Me tocó a mí echarla, lo que fue una suerte. Cualquier otro lo habría hecho a patadas, y no habríamos tenido la oportunidad de conocernos. Le sugerí que nos encontrásemos en el bar más cercano cuando terminase mi turno, y ella aceptó. Puede que solo quisiera la información que buscaba, pero encontró mucho más. Los dos lo hicimos.
Nada más importa.
Creo que es lo que sentíamos en aquel momento, incluso antes de que pusieran el tema por la radio. Nos daba igual quiénes éramos, las evidentes barreras que nos separaban. La conversación duró horas, y versó sobre mil temas diferentes. Reímos, nos pusimos serios, lloramos y volvimos a reír. Nos comunicaron que iban a cerrar el local. Nos fuimos a otro, y a otro. Es curioso; volvió a sonar la canción hasta en tres de los lugares que habitamos aquella noche.
Deseé que nada nos separara nunca, tal y como expresa la canción. Se ve que el karma no me aprecia lo suficiente.
Convivimos durante un tiempo. Sin que yo me diese cuenta, ambos íbamos avanzando por nuestros respectivos caminos. Vivíamos juntos sí. Compartíamos muchas cosas. Pero las barreras seguían ahí.
Todo se fue al garete cuando se metió en ese grupo. Nunca entendí por qué lo hizo. Estaba claro que solo le traerían problemas. Diana siempre fue luchadora e idealista, pero aquella gente no eran solo activistas; eran delincuentes. Ella los defendía, alegaba que luchaban contra las injusticias de nuestro Gobierno. Yo replicaba que un muerto no puede hacer demasiado.
No logré convencerla. Por eso pasó lo que pasó.
Cuando el Presidente en persona me informó del intento de atentado, juré no saber nada. Era mentira, pero, ¿qué iba a hacer? Sabía lo que les esperaba a los enemigos del Gobierno. Yo mismo había colaborado en la redacción de las leyes.
El Presidente no es tonto. No me creía porque sabía lo que tenía con Diana. Me encargó lo que nunca habría querido que me encargase.
Me sentí muy afortunado al volver a casa y descubrir que ella había huido. Solo había dejado tras de sí una nota en la que me confesaba que no quería darme problemas, y que se ocultaría con ayuda de su organización.
Creí que aquel era el final de nuestra historia, y aunque me sentí hecho polvo, me consolaba la idea de que ella estaría a salvo.
Qué ingenuo fui. Nuestro Gobierno nunca dejaría que un enemigo escapase. El Presidente quiere La cabeza de Diana, y sabe que soy el único que se la puede conseguir. Por eso estoy aquí. Me ha costado volver a contactar con ella, pero al final he logrado que atendiese a mi llamada. Por su tono de voz a través del auricular supe que no soy el único que la echa de menos. Hemos quedado en encontrarnos en la barra, durante el concierto. Entre tanta gente será más fácil cumplir con las órdenes del Presidente. No quiero hacerlo. Pero debo hacerlo. Siento que todo el cuerpo me pesa cuando tengo que caminar hacia el punto de encuentro, como si mis piernas estuvieran de acuerdo con mi corazón tembloroso. Escucho la canción. La escucho más que nunca.
Nada más importa.
(...)
Lo veo. Duda. Sé a qué viene, no soy tan tonta. Es evidente que el Gobierno no va a perdonarme, y que él es el único que puede dar conmigo.
Estoy preparada para morir. Ya no me engaño. Soy una criminal, es justo que pague por lo que hice. Si permito que acabe conmigo, lo dejarán en paz. Puede que incluso consiga ese ascenso del que siempre hablaba. Se lo merece, es la mejor persona que conozco. A pesar de trabajar para ellos. Nada más importa.
Me ha visto. Me sonríe, le sonrío. Vacila. Le hago un gesto para que se aproxime sin miedo. Cómo lo he echado de menos. Morir vale la pena solo por volver a estar con él.
Nada más importa.
Llega a mi lado. Nos abrazamos. Nos miramos. Sobran las palabras, porque están en ese escenario, en nuestra canción.


So close, no matter how far
Couldn´t be much more from the heart
Forever trusting who we are
And nothing else matters

Never opened myself this way
Life is ours, we live it our way
All these words I don´t just say
And nothing else matters

Trust I seek and I find in you
every day for us something new
Open mind for a different view
And nothing else matters

Never cared for what they do
Never cared for what they know
But I know...

(Tan cerca, no importa cómo de lejos
No podía ser mucho más desde el corazón.
Siempre creyendo en quiénes somos,
y nada más importa.

Nunca me abrí de esta forma
La vida es nuestra, la vivimos a nuestra manera
Todas estas palabras que no me limito a pronunciar,
y nada más importa.

Confianza que busco y que encuentro en ti
Cada día para nosotros, algo nuevo
Mente abierta para una perspectiva diferente,
y nada más importa

No importa lo que hagan,
no importa lo que sepan,
porque yo sé...)

Mañana nos habremos ido, y nada más importa.

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