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sábado, 12 de noviembre de 2016

Esto es solo el principio

¡Feliz fin de semana!
A pesar del mal tiempo, mi cara no podía ser mejor, y es que tengo razones para sonreír l mundo. Esta semana he sido un poquito más feliz porque por fin está disponible LA BÚSQUEDA DE LOS DIOSES, mi PRIMERA NOVELA.
En ella cuento la historia de unos extraños asesinatos y de Julián, un chico que se verá amenazado por los criminales que los han llevado a cabo. Poco a poco se dará cuenta de que esos asesinos, y sus delitos, esconden mucho más de lo que puede imaginar. Una lucha que ha durado eones y que está a punto de culminar.
Aquí está el enlace al libro, al que también podéis acceder a través del banner que he instalado:
https://tienda.luhueditorial.com/collections/libros-fisicos/products/novela-de-fantasia-la-busqueda-de-los-dioses
Sí, como lo leéis. Muchos ya os habréis enterado por redes, pero faltaba que lo comunicase por aquí, y aprovecho hoy que me puedo permitir un respiro del NaNoWriMo.
Es tanta la emoción que siento, que por una vez no encuentro las palabras. Supongo que se llama felicidad, alegría, y también motivación, porque esto es solo el principio. Tengo intención de seguir escribiendo y lanzando mis palabras al mundo hasta que me muera. Avisados estáis.

Ya que me paso por aquí, no me voy a ir sin regalaros un relato que bien puede servir de homenaje a La búsqueda de los dioses. Aunque no se desarrolla en Lluviópolis, la ciudad en la que ubico la historia de la novela, sí que sucede durante una tormenta, tal y como exige el reto 22 de El Libro del Escritor:
http://blog.ellibrodelescritor.com/52-retos-de-escritura/
Ya que donde yo estoy parece que se va a caer el cielo de cómo llueve, creo que es un buen momento para hablar tanto de La búsqueda de los dioses, como de esta pequeña pero no menos disfrutable historia.
¡Pasen y lean!



LA TORMENTA PERSISTE
¿Oyes los truenos, mi tesoro?
En una noche como esta empezó todo.
Recuerdo también una tormenta infernal.
No te asustes, aquí estamos a salvo. Entonces, yo no podía decir lo mismo. Tal vez por eso estaba tan asustada.
Acababa de escapar de aquel terrible lugar. Ya te hablaré de él más adelante, cuando estés preparado. Por ahora, bastará con que sepas que iban a matarme. Si no lo habían hecho aún, era porque querían utilizarme. Me hicieron mucho daño.
Por eso me urgía escapar. Morir tenía un pase; lo otro, no.
No te voy a describir el miedo que me inspiraban los relámpagos que acompañaban mi loca carrera a través del bosque. Veo que ya estás bastante asustado. O asustada, aún no lo sé.
Imagina en qué estado me encontraba yo: calada hasta los huesos, exhausta, muerta de hambre y dolor.
Me derrumbé sobre la tierra mojada. Sabía que, si me quedaba allí, me capturarían. Pero no podía dar ni un paso más.
Oí que él se acercaba. Yo no podía ni moverme para descubrir su aspecto. Temía encontrarme frente a uno de mis enemigos.
Tuve suerte, mi tesoro. Más adelante lo sabrás todo sobre la gente de los bosques. No te quedará más remedio.
El hombre de los bosques me ayudó a levantarme. Me acompañó hasta su casa, donde pude descansar y recuperarme.
La tormenta persistió los dos días que permanecí en la comunidad del bosque. Al finalizar la segunda jornada, la aldea fue atacada. Iban a por mí.
Les hicimos frente con todo lo que teníamos. Flechas, magia elemental, cuchillos. No pudimos hacer nada contra sus poderosas tropas.
Un grupo de personas de los bosques me sacó del campo de batalla. Me explicaron que debía huir. Mi salvador había muerto; si yo no nos salvaba, nadie lo haría.
Me cedieron aquel caballo. Insistieron en que me marchase mientras ellos se enfrentaban en feroz combate a mis perseguidores.
No te cuento esto para asustarte, tesoro mío, ni para que sufras pesadillas. Quería que supieras que ni tú ni yo estamos a salvo, y también lo valientes que fueron tu padre y su gente.
Puede que cuando nazcas vivas con miedo, pero podrás estar orgulloso del sacrificio que hicieron por nosotros.
Y no dudes que, un día, la tormenta amainará.

2 comentarios:

  1. Maravilloso relato. Puede ser el germen de otra novela.

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    1. ¡Muchas gracias! Pues tal vez... nunca hay que decir nunca... ;)

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