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lunes, 3 de octubre de 2016

Identidad

Feliz lunes,
como digo siempre. Aunque este lo es más, si cabe. Y es que este fin de semana, como alguno ya sabrá, he asistido a mi primera presentación como autora.
Éramos bastantes los participantes de Ulises en la Isla de Wight, (Playa de Ákaba) que tuvimos la oportunidad de compartir nuestros textos y proceso creativo. Fue muy emocionante conocer a tantos compañeros, hablarles y oírles hablar de literatura y música (los dos pilares en los que se basa la antología).
Por cierto, por si no os lo dije aún, podéis comprarla aquí:


















Emocionante fue también disfrutar de la velada siguiente con muchos de ellos en el mítico Café Gijón, que como sabréis fue punto de encuentro de muchos literatos relevantes.
Esta fotografía la tomó el escritor y filósofo Manuel Casal, la he recuperado para que os hagáis una idea del ambiente.

A esto se llama empezar el mes con buen pie, ¿no os parece?
Para que no empeore, saco el que para mí es el reto más complicado de todos los que proponen desde El Libro del Escritor: el número 20.
Si seguís el enlace, veréis que me piden que me describa como si fuese un personaje de libro.
Me planteo, ¿qué define a un personaje "de libro"? Todos podemos ser lo bastante interesantes o lo suficientemente aburridos; todo depende del punto de vista.
Por otro lado, ya he hablado antes de mi alergia a las descripciones detalladas. Siempre prefiero sugerir uno o dos rasgos de mis personajes, a veces ni eso. Este rechazo a la descripción, unido a la dificultad de hablar de mí misma, me ha llevado a crear este experimento. Espero que os guste.
¡Pasen y lean!

Cabalinho
En la actualidad, Cabalinho no tiene hogar. Tampoco le preocupa; sabe que allá donde esté, solo necesitará su cuaderno y su bolígrafo para sentirse en casa. Por eso vuela de un lado a otro, a veces en tren, otras en coche, algunas se vale solo de su imaginación, sobre todo si debe viajar a Morfeonía o al Draquipélago; es el medio de transporte más rápido, y también económico.
La gente suele decir que Cabalinho es una persona optimista, alegre y muy inquieta, incapaz de permanecer mucho tiempo en el mismo sitio, o desarrollando la misma actividad. Lo que pocos saben es qué hace Cabalinho cuando nadie la ve. Todos creen que está disfrutando de esa soledad que tanto necesita tras una interacción intensa; en esas ocasiones, Cabalinho sale en busca de historias, navega mundos ignotos, se embarca hacia el espacio sideral. Al llegar a esos destinos lejanos, escucha, aprende, y toma nota para poner por escrito todo aquello que presencia. De esos viajes sin límites nacen sus historias; por eso es importante que goce de su dosis diaria de abstracción, por eso precisa apartarse a veces de la gente.
Cabalinho tiene claro que sus mejores armas son la palabra y el humor. Como todo el mundo, ha vivido momentos difíciles. Se ha enfrentado a enfermedades invisibles, de las que matan sin que nadie lo sepa, y sin que la propia paciente desee que lo sepan. También se las ha visto con personas débiles, intolerantes, de las que dañan para no ser dañadas; y otras demasiado ambiciosas que se empeñan en pisotear a quien haga falta para llegar a lo más alto. Siempre que ha pasado un mal momento, Cabalinho ha puesto el alma y el corazón para convencerse de que la vida es un suspiro, y por tanto lo más inteligente es intentar pasarlo todo lo bien que se pueda. Divertirse, disfrutar de pequeños placeres como un buen paseo o la risa de un ser querido.
Cabalinho disfruta el frescor de la brisa en la cara, la lluvia cuando está bajo techo, la música, los dulces, el sexo, los cantos de los pájaros, el arte; por supuesto, la lectura y la escritura, actos indivisibles e inevitables.
Por todo ello, Cabalinho empezó a compartir sus escritos. Siempre ha escrito, para ella es algo tan vital como la respiración. Pero luchó contra su esencia tímida para intentar provocar un sentimiento en los demás. Quiere que sus lectores se emocionen, que rían, lloren, sientan la tensión de una situación límite, y se relajen con su resolución; quiere que vivan. Quiere compartir esos sentimientos que nos hacen seres vivos, que nos diferencian de las máquinas y es nuestro de forma intrínseca.
Quiere además probarlo todo, todo lo que pueda. Cree que la vida es eso, experimentación, intentos de satisfacer la curiosidad, conocer personas, lugares e historias. Quiere recorrer el mundo, escalar montañas y visitar los abismos submarinos, viajar al espacio si es posible. Quiere lograr sus sueños, y sabe que será feliz aunque no los alcance, ya que, por lo menos, lo habrá intentado.
Quiere escribir su gran obra, y quiere que vosotros la viváis al leerla.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, Ignacio! Da reparo hablar de uno mismo, pero... un reto es un reto 😎

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