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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Una semana dragonil

¡Feliz miércoles, amigos lectores!
Está siendo esta una semana muy "dragonil", tal y como predecía en este tweet:
¿Que por qué lo está siendo? Pues muy fácil, porque he vuelto al Draquipélago para el relato de esta semana. Y, ya de paso, me he quedado para seguir explorándolo. Nunca tengo suficiente.
Para los que aún no hayáis leído mi historia de La Isla del Escritor (¿qué esperáis para hacerlo?), os explico que el Draquipélago es ese universo ficticio en el que trabajo incansable desde hace casi catorce años. ¡Catorce! Imaginad la de historias que lo habitan.
Espero que algún día podáis conocerlas todas 😁.
La de hoy es para el reto 31 de El Libro del Escritor: "imagina que eres incapaz de salir de un piso durante una semana. Cuenta cronológicamente cada día y por qué no puedes salir".
Aquí está el resultado; me encantaría tener que quedarme en un piso por este motivo, aunque espero que el resultado no fuese el mismo...
Pasen y lean... ¡y cuidado, que quema!

La prueba
08/07/1965
Con la de planes que tenía para esta semana. Claro, que no me quejo. Esto es más importante, una oportunidad única en la vida. Soy muy afortunada, no todo el mundo tiene el privilegio de recibir un paquete de la E.O.D.
Cuando me levanté esta mañana, desayuné fuerte ante la perspectiva de pasarme toda la mañana en clase. Llegaba tarde; me vestí a toda prisa y agarré la mochila sin ni siquiera verificar que llevaba todo lo necesario.
En el umbral de la puerta esperaba el tan ansiado envío. Había pedido mi ingreso en la E.O.D. sin demasiadas esperanzas, y allí estaba; la caja que ninguno de mis conocidos había logrado obtener. Dentro había un huevo rojizo del tamaño de un balón de fútbol y una carta.
Cogí el paquete, entré de nuevo en el piso y cerré la puerta. Desdoblé la carta:


Pedrasmouras, 07/07/1965
Estimada aspirante:

Nos complace comunicarle que ha entrado usted en el período de prueba para su admisión en la Escuela Oficial Draconiana. Le trasladamos nuestra admiración, ya que eso demuestra unas altas capacidades por su parte. Pero para demostrar sus aptitudes aún le queda superar este último desafío.
Adjunto a esta carta le facilitamos un huevo de dragón escarlata. Debe usted cuidarlo hasta el día de su nacimiento, que debería producirse dentro de unos siete días. Si logra que nazca sano y sin problemas, estaremos encantados de aceptarla en nuestro centro.
Reciba un cordial saludo,

Elisabeth Dragonfly,
directora de la Escuela Oficial Draconiana

Me temblaba la mano de la emoción. Elisabeth Dragonfly es toda una leyenda. No te puedes imaginar la ilusión que me hizo, pese a lo que me esperaba. Una fanática de los dragones como yo sabe de sobra que un huevo a punto de eclosionar necesita atención constante. Son criaturas muy inestables, sus bebés no controlan la magia que poseen y pueden causar estragos antes de nacer.
La prueba va a ser dura, pero estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario para obtener mi plaza. No le quitaré el ojo de encima a esta bola roja.


09/07/1965
No está yendo nada mal. He instalado el huevo en un rincón de la cocina, muy cerca de la nevera. Así, si se recalienta demasiado, tendré la solución a mano. He oído que la combustión espontánea es uno de los mayores riesgos a los que se exponen los huevos de dragón. A este no parece que vaya a pasarle nada. Su aspecto no ha cambiado en estas 24 horas. Lo sé porque no me he separado de él ni para dormir.
Mi novio cree que me falta un tornillo. Pero le he pedido que fuese él a hacer los recados, y ha aceptado. ¡Incluso fue hasta mi facultad para explicar mi situación al decano! Supongo que ahora son dos los que me toman por loca. Pero ya ves lo que me importa. Cuando nazca el dragón viajaré a la E.O.D., me convertiré en una maestra de dragones famosa, y ellos se quedarán con sus aburridas vidas.

10/07/1965
¿Recuerdas que dije que este huevo no cambiaba? Vale, ya puedes darme de bofetadas.
Ayer me quedé dormida a su lado, igual que la primera noche. Soñé que el dragón nacía ya adulto e intentaba matarme con su fuego.
Me desperté sobresaltada. Lo que pasaba era que el huevo se había puesto al rojo vivo. Ni siquiera podía cogerlo para meterlo en la nevera; tuve que sacar todo lo que teníamos en el congelador para enfriarlo. ¡Mis ricos helados, destinados a derretirse con el contacto del huevo!
Menos mal que funcionó. En cuanto pude cogerlo con mis propias manos lo metí en la bañera. La llené de agua fría y decidí que allí lo dejaría. Será más fácil regular su temperatura con la alcachofa de la ducha a mano.

11/07/1965
Desde que trasladé el nido al cuarto de baño la relación con mi novio ha empeorado. De acuerdo, es el único baño que hay en nuestro piso. Pero, ¿qué quiere que haga? Le he dicho que se apunte al gimnasio y que se duche allí. Es una solución inteligente, ¿y qué crees que ha hecho? Se ha enfadado y se ha marchado a su antiguo piso. ¡Será egoísta!

12/07/1965
El huevo volvió a recalentarse anoche. Por suerte, esta vez estaba despierta. Apunté la alcachofa y le di una buena ducha helada. Volvió a su temperatura normal, pero creo que ha aumentado sus dimensiones. Ahora parece una pelota de baloncesto; incluso está más anaranjada. No es el color habitual en un huevo de dragón escarlata. Tal vez debería consultarlo con alguien.
Me ha llamado mi novio para pedirme que me deshaga del huevo, así que lo he dejado. No quería hacerlo por teléfono, pero no me ha quedado más remedio. La culpa es suya por llamarme con sus chorradas egoístas. Dejé que llorase un poco y le colgué sin decir adiós. A ver si así aprende. Cuando sea una celebridad no necesitaré a nadie.

13/07/1965
Estoy preocupada. El huevo se está volviendo de color amarillo. He llamado a la E.O.D., de forma anónima; no quiero que piensen que soy una ignorante en temas de dragones. Me dijeron que los escarlata pueden adquirir un tono amarillento cuando pasan mucho tiempo sumergidos en agua dulce. Solo les conviene la de mar, y yo he tenido el huevo en remojo durante dos días. Lo he sacado y me lo he traído a mi habitación, para colocarlo al lado del ventilador. Ya está seco, pero el color pollito no se le va.

14/07/1965
Qué alivio, el huevo ha recuperado el tono escarlata y ha crecido un poco más. A veces se balancea, debe estar a punto de eclosionar. ¡Qué emoción! Mi primer dragón, mi billete para la E.O.D. Casi no me lo creo. Sueño con mi llegada al centro, con saludar a Elisabeth Dragonfly. ¡Qué ganas de que empiece la aventura!

15/07/1965
Elisabeth Dragonfly leyó el informe con pesar. Había oído rumores, pero no había dado crédito. Aquella chica era tan prometedora... La directora incluso estaba dispuesta a pasar por alto la llamada para consultar el color amarillo del huevo. Sabía que había sido ella, pero lo que valoraba era la preocupación por el bienestar del huevo, no la ignorancia.
Con un suspiro, dejó el documento sobre su escritorio. Era lo mejor que podía haber pasado, en cierto modo; una buena maestra de dragones no podía bajar la guardia nunca. Era preferible que el incendio se hubiese producido en aquel instante. La chica no había ingresado en la escuela, por lo que la buena fama del centro no se vería perjudicada por su negligencia. Pero la directora no podía evitar sentir lástima al contemplar la fotografía de los restos carbonizados de lo que había sido el piso de la aspirante. El único superviviente había sido el dragón, que, debido a su potencial peligrosidad, había sido trasladado a su hábitat natural. Se había ganado la libertad del peor modo posible.


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