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sábado, 6 de agosto de 2016

El mejor hogar del mundo


¡Feliz fin de semana!

Me siento muy feliz; parece que desde que pisé mi tierra me he inspirado, y no paro de escribir. Además de seguir con mis proyectos de costumbre, continúo con los desafíos de El Libro del Escritor para alimentar el blog:
http://blog.ellibrodelescritor.com/52-retos-de-escritura/
Ya que estoy con los míos, en casa, he decidido centrarme en el número 9: "describe tu hogar de ensueño como si estuvieras viviendo en él ahora (en presente)".
Antes de que me digáis que se me ha ido la pinza, os recuerdo que ante todo soy escritora de fantasía, así es que, ¡dejadme soñar!
Bienvenidos a mi "humilde" hogar, amigos míos...

EL MEJOR HOGAR DEL MUNDO
Estoy indignada. No sabéis lo que me ha pasado. Han intentado robarme mi casa. Menos mal que cuenta con un sistema de seguridad infalible. En la llave de entrada tiene un botón que sirve para bloquear las salidas. Cuando lo presiono, el intruso se queda atrapado dentro, y la casa se dirige a la comisaría más cercana.
Sí, habéis leído bien. Mi casa posee varias turbinas en su base, las cuales funcionan a propulsión y la permiten desplazarse. De ese modo puedo viajar a cualquier lugar por el aire. Es lo más adecuado para alguien como yo, incapaz de permanecer demasiado tiempo en el mismo lugar.
Solo por eso ya es la casa perfecta, pero cuenta con más elementos que la convierten en el mejor hogar del mundo.
Es una casa amplia, con tres plantas y varias habitaciones, por si tengo invitados o me canso de mi cuarto habitual. Las plantas están comunicadas por escaleras, pero también por un tobogán gigante que la atraviesa y le confiere un aspecto lúdico. En el sótano se encuentra la sala de cine, con el proyector, la pared blanca, y mis colecciones; también hay una sala anexa, mi estudio, en el que hay un espacio destinado a trabajos que necesiten el fondo verde, y otro para creaciones stop-motion.
En cuanto al ático, es una biblioteca infinita; en él se genera una paradoja espacial que impide que se llene, por lo que puedo adquirir todos los libros que quiera; siempre hay hueco para más.
Mi habitación, de cama grande, posee un balcón que la comunica con mi despacho. Éste está abarrotado de artículos de papelería, apuntes de proyectos, y mis libros de referencia. Menos mal que mi escritorio es bastante ancho y me permite dispersar por él todo lo que necesito para trabajar.
En el tejado tengo una terraza, a la que salgo de noche para ver las estrellas, y de día a tomar el sol. También poseo un patio interior con un pequeño jardincillo y una hamaca en la que me tumbo a descansar cuando el exterior no se presenta apetecible.
Llegados a este punto, seguro que ya estáis convencidos de que es la mejor casa posible. Pero no os he contado lo mejor: es una casa mágica, y se limpia ella sola. No tengo que preocuparme de nada, ya que, por voluntad del edificio, los suelos se friegan, las alfombras se sacuden, el jardín se arregla y las habitaciones se airean.
No me extraña que hayan intentado robármela. Ya veréis lo que les espera a esos sinvergüenzas cuando llegue a la comisaría. Podría dejar que la justicia se ocupase de ellos. Pero prefiero activar la última función de mi casa: el segundo botón de mi llave hará que la chimenea absorba a los ladrones y los expulse hacia la estratosfera. Lo que me voy a reír...





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